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Discursos y Declaraciones

Palabras de la Subsecretaria de Estado Adjunta de EE.UU. Kathleen Fitzpatrick en su visita a Honduras

24 de febrero de 2012

Buen día a todos.  Primero permítanme expresar mis más profundas condolencias al pueblo de Honduras y particularmente a las familias y seres queridos de las víctimas del terrible incendio en la Granja Penal de Comayagua.  Si bien la causa del fuego ha sido clasificada como accidental, este suceso ha centrado la atención en las prácticas inadecuadas de seguridad en el sistema penitenciario hondureño.  Los Estados Unidos urgen una acción rápida en la elaboración y promulgación de reformas necesarias para garantizar la seguridad, la salud, y los derechos humanos de los prisioneros hondureños.  La reciente creación de la Comisión Interinstitucional para la Atención y Prevención de la Situación Penitenciaria del País por parte del Presidente Lobo es un hecho positivo que indica que el gobierno está cumpliendo con su compromiso de dar una respuesta rápida a la tragedia del incendio en la prisión y tratará de hacer más expeditas las reformas para prevenir tragedias futuras.

Esta es mi primera visita a Honduras, pero ya estoy impresionada por la grandeza  y complejidad de los desafíos que enfrenta el pueblo hondureño y el gobierno de Honduras, mientras busca proteger los derechos humanos y de seguridad de todos los hondureños. Los Estados Unidos apoyan firmemente  estos esfuerzos y reconoce que Honduras ha tomado importantes pasos para mejorar las condiciones de los derechos humanos y promover el estado de derecho.  Sin embargo, queda mucho por hacer, por la continua violencia en el Bajo Aguán, el hostigamiento y los asesinatos de periodistas, figuras de la oposición y miembros de la comunidad LGBT. El Gobierno de Honduras ha dado la bienvenida a la asistencia internacional para fortalecer sus capacidades de investigación, y en mis reuniones con los miembros de la sociedad civil, he enfatizado que continuaremos  apoyando los importantes esfuerzos de Honduras.
Al hablar con funcionarios del gobierno, la sociedad civil y miembros de los grupos vulnerables, también enfaticé en la necesidad de centrarse en soluciones prácticas para acabar con la impunidad, para fomentar la rendición de cuentas y la transparencia en el gobierno, para influir en investigaciones creíbles sobre graves violaciones de derechos humanos, y mejorar el respeto de los derechos humanos.
El gobierno de Honduras no puede resolver estos desafíos por sí solo. Todos los ciudadanos hondureños pueden ayudar a asegurar que su país está en el camino correcto, al exigir que el gobierno respete sus derechos humanos mientras protege la seguridad de los ciudadanos, y al exigir  a su gobierno rendición de cuentas en la investigación y procesamiento de los delitos y las presuntas violaciones de los derechos humanos. Los ciudadanos de Honduras y su gobierno deben forjar una fuerte colaboración para superar estos y otros desafíos que Honduras enfrenta hoy en día.
Muchas gracias.

Mi visita a Honduras esta semana se centró en una amplia gama de desafíos que enfrenta su nación en el área de derechos humanos.  Estoy dando seguimiento a la visita de la Subsecretaria de Estado María Otero en diciembre de 2011.  Además de reunirme y dialogar con altos funcionarios del gobierno y legisladores, tuve la oportunidad de reunirme con muchos representantes de la sociedad civil.  Así como escuché sus preocupaciones, se hizo evidente para mí que los derechos humanos no es un abstracto.

Los derechos humanos son universales, enmarcados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, y aplican a todos.  No es un concepto abstracto, sino que más bien se trata de personas individuales y el respeto a la dignidad de la persona humana.  Se trata del derecho de los periodistas para informar sobre temas importantes sin miedo a la intimidación o al daño físico a sí mismos o a sus familias.  Se trata de los derechos de los miembros de nuestros grupos más vulnerables a participar plenamente en la vida económica y política del país.  Se trata de una persona de diversidad sexual que sea capaz de vivir sin miedo a las amenazas y la violencia.  Es sobre los ciudadanos teniendo la habilidad de creer en el profesionalismo y ética de sus instituciones policiales.  Por último, se trata de la necesidad de todos los ciudadanos a tener confianza en que los que cometen asesinatos, amenazas y violencia tendrán que rendir cuentas, sin importar quiénes sean.

Esta es mi primera visita a Honduras, pero ya estoy impresionada por la grandeza y complejidad de los desafíos que enfrenta el pueblo hondureño y el gobierno de Honduras, mientras busca proteger los derechos humanos y de seguridad de todos los hondureños.  Los Estados Unidos apoyan firmemente estos esfuerzos y reconoce que Honduras ha tomado importantes pasos para mejorar las condiciones de los derechos humanos y promover el estado de derecho.  Sin embargo, queda mucho por hacer, por la continua violencia en el Bajo Aguán, el hostigamiento y los asesinatos de periodistas, figuras de la oposición y miembros de la comunidad LGBT.  El Gobierno de Honduras ha dado la bienvenida a la asistencia internacional para fortalecer sus capacidades de investigación, y en mis reuniones con los miembros de la sociedad civil, he enfatizado que continuaremos apoyando los importantes esfuerzos de Honduras.

Al hablar con funcionarios del gobierno, la sociedad civil y miembros de grupos vulnerables, también enfaticé en la necesidad de centrarse en soluciones prácticas para acabar con la impunidad, para fomentar la rendición de cuentas y la transparencia en el gobierno, para influir en investigaciones creíbles sobre graves violaciones de derechos humanos, y mejorar el respeto de los derechos humanos.

El gobierno de Honduras no puede resolver estos desafíos por sí solo.  Todos los ciudadanos hondureños pueden ayudar a asegurar que su país esté en el camino correcto, al exigir que el gobierno respete sus derechos humanos mientras protege la seguridad de los ciudadanos, y al exigir a su gobierno rendición de cuentas en la investigación y procesamiento de los delitos y las presuntas violaciones de los derechos humanos.  Los ciudadanos de Honduras y su gobierno deben forjar una fuerte colaboración para superar estos y otros desafíos que Honduras enfrenta hoy en día.