Discursos y Declaraciones
- Traducción:
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Discurso de la Embajadora de los Estados Unidos de América Lisa Kubiske durante la celebración del Día de Independencia
27 de junio de 2012
El Presidente Lobo, la Primera Dama Rosa Elena de Lobo, la Embajadora Kubiske con su esposo Dan, y el Ministro Consejero Matthias Mitman en la fiesta de la independencia de los EE.UU. en Tegucigalpa. (Foto del Depto. de Estado)
Buenas tardes.
Excelentísimo Señor Presidente Porfirio Lobo Sosa y Primera Dama, Señora Rosa Elena de Lobo, Excelentísimo Señor Presidente del Congreso Nacional Juan Orlando Hernández,
Excelentísimos Designados Presidenciales,
Honorables Señores y Señoras Miembros Diputados del Congreso Nacional,
Honorables Magistrados y Magistradas de la Corte Suprema de Justicia, Tribunal Superior Electoral y Tribunal Superior de Cuentas,
Excelentísimos Secretarios y Secretarias de Estado aquí presentes,
Colegas Embajadores, distinguidos invitados, colegas de la Embajada y miembros de los medios de comunicación:
Tratamos de cambiar el estilo de este evento y hacerlo algo más informal y espero que se diviertan. Sin embargo, si me permiten voy a tomar unos minutos para ser un poco seria. Esta semana celebramos el 236 aniversario de una revolución que cambió al mundo. Por primera vez en la historia, un grupo de personas exigieron que ellos debieran ser quienes deciden quién debería gobernar su tierra.
Desde ese momento hasta hoy, los Estados Unidos han crecido y cambiado hasta ser el país que ustedes conocen hoy. Este cambio no sucedió de la noche a la mañana. Ni tampoco fue fácil. Un historiador nos llamó "una nación en evolución". Eso es bueno –a lo largo del tiempo, hemos mejorado los derechos humanos en nuestro propio país y nos adaptamos continuamente a una economía mundial cambiante.
En cualquier caso, este espíritu de evolución –el cual reconoce el valor de cada ciudadano sin importar su género, raza, origen étnico, credo, u orientación sexual– resuena fuertemente en las cinco ciudades que hoy hemos representado en este lugar. Déjenme presentar las ciudades.
Con la tercera concentración poblacional más grande de hondureños en los Estados Unidos, la ciudad hermana de Tegucigalpa, Nueva Orleans, se ha convertido en el hogar de muchos honduro-estadounidenses en donde han recibido su educación, iniciado sus familias, y abierto sus negocios. Como ustedes y yo sabemos, Nueva Orleans es famosa por su condición de punto de encuentro de muchas culturas.
Detrás de ustedes se encuentra la ciudad de Detroit. Ha sido un importante centro manufacturero. Esta ciudad que en su tiempo fue llamada el "gran arsenal de la democracia" atrajo a inmigrantes de todos los rincones del orbe. Encontrándose con diversos obstáculos en el transcurso de su evolución, Detroit depende de la diversidad de sus personas para servir como pioneros del desarrollo.
Fue en Boston donde se dio "el disparo que se escuchó en todo el mundo", que significó la activa rebelión de los ciudadanos que se rehusaron a ser gobernados sin tener ninguna opinión en ese gobierno. Desde entonces y en la actualidad, Boston se considera un faro para el desarrollo y un prominente centro de educación de primer nivel, finanzas, derecho, y de gobierno.
Nashville es conocida como el punto de confluencia de la cultura estadounidense donde diversos talentos se encuentran y se combinan. Y no solamente en el campo musical, por el cual Nashville es justificadamente famosa, pero también en los sectores de negocios y académico. La ciudad es un activo centro para las industrias de la salud, editorial, bancario y de transporte.
Seattle es un epicentro para la industria estadounidense de la aeronáutica, manufactura, innovaciones tecnológicas y de biotecnología. Es el centro más importante de las industrias "verdes" y un modelo de desarrollo sostenible. Y, algo muy trascendente para Honduras es que fue donde inició la enorme compañía de café Starbucks. Yo verifiqué está mañana y confirmé que en Starbucks sirven café hondureño.
Cada una de estas ciudades ofrece triunfos y han enfrentado retos en sus luchas por desarrollarse y crecer. Cada ciudad desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de los Estados Unidos. Cada una tiene su personalidad separada, ¡con su propia música y comidas! Al mismo tiempo, ellas son partes esenciales de un Estados Unidos unificado. Es esta combinación de diversidad y de integración que hace grande a nuestro país.
Nuestro compromiso con la diversidad significa que continuamos evolucionando. Es vital poder buscar nuevas perspectivas, y reinventar la forma en que trabajamos, vivimos y solucionamos nuestros problemas. Pensamos utilizar nuestro amor por la libertad para inspirar a otros en todo el mundo, y de apoyar a la democracia y al estado de derecho en donde podamos.
Es un honor ser la Embajadora de una "nación en evolución". Ustedes pueden ver a las personas que trabajan en la Embajada aquí en Tegucigalpa. Ellos representan cada una de las variantes de los "Estados Unidos". Y estoy orgullosa de trabajar con este excelente grupo de hombres y mujeres.
Desde la Revolución Estadounidense de hace 236 años, el principal sueño de todos los estadounidenses ha sido el de construir un mejor país que garantice la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad de todos sus ciudadanos.
A través de los años hemos aprendido que la confianza entre las diferentes clases sociales y entre personas de orígenes diversos siempre propicia el bien común.
Y es por el bien común de los pueblos de Honduras y de los Estados Unidos que me encuentro aquí y por el que tenemos una Embajada aquí. Junto con Honduras, estamos dispuestos a enfrentar los retos que amenazan la seguridad regional y el bienestar de nuestros pueblos. Por supuesto que tenemos nuestras diferencias, pero estoy convencida que nuestro compromiso por alcanzar nuestros objetivos comunes de lograr la paz, seguridad y prosperidad nos será recompensado.
Hoy queremos que todos se diviertan. Les solicito por favor que, posteriormente, puedan visitar todas las cinco ciudades, ¡y escuchen la música, prueben sus platillos, y que su pasaporte sea sellado!
Señor Presidente, quisiera agradecerle a usted y a nuestros distinguidos invitados por acompañarnos este día para celebrar nuestro Día de Independencia. Agradecemos el apoyo que hemos recibido de su Administración, lo cual nos ha permitido trabajar exitosamente en conjunto en relación a los diversos asuntos de importancia para nuestros dos países.
Y ahora, tengo el enorme placer de presentarles al Señor Presidente de la República de Honduras, Porfirio Lobo Sosa.